El gusto es nuestro
En una vieja foto de 1920, se ve a un nutrido grupo de jóvenes disfrazados y con los rostros pintados de negro. Eran la numerosa comparsa de los negros del barrio "La Alegría", con los típicos personajes de un carnaval gaucho: algunos arlequines, varios gauchos y negros, otros payasos grotescos. Muchos con instrumentos en sus manos, para musicalizar la pasado. Era "el orfeon del plata", una comparsa de barrio dirigida por dos hermanos y que consitaba las miradas de los paseantes de los corsos del `20 y `30.
Eran también los que daban una identidad al barrio "La Alegría" que curiosamente no figura como tal en los catastros de la ciudad. Mitología urbana que lo sitúa entre dos barrios y alrededor de las instalaciones del Club Apolo.
"El orfeon del plata" recorría los barrios y la avenida 29 con su música contagiosa mientras los chiquilines bailaban a su paso y las señoritas miraban de entre ojo al muchacho más pintón. Los bailes de carnaval eran el corolario de las noches de febrero, donde los amores anudaban su compromiso y donde era sencillo robar un beso.
Uno puede captar cierta esencia de aquellas épocas al mirar el cuadro realizado por el artista plástico Fifo Roggero "los bailes de carnaval" en donde retrata en la tela uno de aquellos típicos bailes realizados en pleno Parque Municipal; con sus guirnaldas y lucesitas, sus coloridos trajes, todo acurrucado por el manto de la noche estrellada.
Volverán los bailes de carnaval? Las viejas Reveliones en el club Mercedes? Los bailes populares?
El formato digital de la revista cultural "La colombina". Un espacio para opinar, debatir y discurrir sobre el arte y la cultura del Oeste bonaerense.
miércoles, 28 de febrero de 2007
lunes, 26 de febrero de 2007
Carnavales eran los de antes
¡Agarrame el pomo!
Siempre, alguien, algunos, dicen que los carnavales eran más lindos mucho antes de los que vivimos hoy. Algunos añoran la doble mano de las noches carnavaleras de la avenida 29; algunos más dicen que el uso de papel picado y los lanza perfume no tienen parangón con el molesto chorro de la espuma. Para los de entonces la alegría de los bailes de carnaval justificaban todo sufrimiento previo, la espera agobiante de las pasadas, las mascaritas y la ruda macho. Los de ahora esperan el final del corso para comerse un choripán - cita predilecta y obligada de todo aquel conocedor de las noches carnavalesca mercedinas -, porque dicen que no hay otro choripán como los de los corsos.
Más acá están los defensores de la mano única, de las gradas y las vallas para mejorar el espectáculo de la fiesta de Momo. Más luminarias, más espacio para el buen desplazamiento de los conjuntos murgueros y las comparsas. Pero tanto mejoramiento se desluce cuando al pagar la entrada a las sillas y sentarse en los sectores de las cuadras de 26 a 28 ó de 24 a 22 uno se da cuenta que el show, la pasada, está armada para el palco oficial, para los adelantados ocupantes de las gradas de la municipalidad. Ahí sí da gusto pagar tres pesos para ver, para mirar todo el despliegue que las comparsas hacen! Pero ¿ y el resto de la gente?
Fácil una hora tardó el inicio del corso en su última noche. Los números pasaron, esperaron, entretuvieron y hasta aburrieron mientras los de adelante completaban "los rituales" - pleitesías al poder en una fiesta que según los estudiosos no le rinde honores a nadie -. Hablando en criollo, parecían todos muy predispuestos a congraciarse - por no decir chupar las medias - con el jurado. Y es que el espectáculo se desmerece de esta manera. No hay pasada. Todo es una farsa para hacerle el show a la autoridad.
Sería bueno que revean el sistema de pasadas y los tiempos. Un ejemplo de cómo se hace una pasada la dio la gente de Gualeguaychú, la comparsa O Bahía, que de principio a fin entretuvieron, animaron, alentaron y hasta hicieron bailar, saltar y gritar a todo el público presente - desde el perejil que miraba sentado en las sillas hasta el más pobre que pispeaba detrás de las vallas -.
Ameritan una serie de cambios estos corsos locales mercedinos. Sinó la gente se va a aburrir y de las gradas pasarán a mirarlo por televisión y de ahí a comerse un choripan al Comunicaciones. Para no perder la costumbre. Vió.
Siempre, alguien, algunos, dicen que los carnavales eran más lindos mucho antes de los que vivimos hoy. Algunos añoran la doble mano de las noches carnavaleras de la avenida 29; algunos más dicen que el uso de papel picado y los lanza perfume no tienen parangón con el molesto chorro de la espuma. Para los de entonces la alegría de los bailes de carnaval justificaban todo sufrimiento previo, la espera agobiante de las pasadas, las mascaritas y la ruda macho. Los de ahora esperan el final del corso para comerse un choripán - cita predilecta y obligada de todo aquel conocedor de las noches carnavalesca mercedinas -, porque dicen que no hay otro choripán como los de los corsos.
Más acá están los defensores de la mano única, de las gradas y las vallas para mejorar el espectáculo de la fiesta de Momo. Más luminarias, más espacio para el buen desplazamiento de los conjuntos murgueros y las comparsas. Pero tanto mejoramiento se desluce cuando al pagar la entrada a las sillas y sentarse en los sectores de las cuadras de 26 a 28 ó de 24 a 22 uno se da cuenta que el show, la pasada, está armada para el palco oficial, para los adelantados ocupantes de las gradas de la municipalidad. Ahí sí da gusto pagar tres pesos para ver, para mirar todo el despliegue que las comparsas hacen! Pero ¿ y el resto de la gente?
Fácil una hora tardó el inicio del corso en su última noche. Los números pasaron, esperaron, entretuvieron y hasta aburrieron mientras los de adelante completaban "los rituales" - pleitesías al poder en una fiesta que según los estudiosos no le rinde honores a nadie -. Hablando en criollo, parecían todos muy predispuestos a congraciarse - por no decir chupar las medias - con el jurado. Y es que el espectáculo se desmerece de esta manera. No hay pasada. Todo es una farsa para hacerle el show a la autoridad.
Sería bueno que revean el sistema de pasadas y los tiempos. Un ejemplo de cómo se hace una pasada la dio la gente de Gualeguaychú, la comparsa O Bahía, que de principio a fin entretuvieron, animaron, alentaron y hasta hicieron bailar, saltar y gritar a todo el público presente - desde el perejil que miraba sentado en las sillas hasta el más pobre que pispeaba detrás de las vallas -.
Ameritan una serie de cambios estos corsos locales mercedinos. Sinó la gente se va a aburrir y de las gradas pasarán a mirarlo por televisión y de ahí a comerse un choripan al Comunicaciones. Para no perder la costumbre. Vió.
miércoles, 21 de febrero de 2007
Concurso: Dibujo mi escuela, descubro mi mundo
Dibujo mi escuela, descubro mi mundo
Enterate del lanzamiento del concurso organizado por la revista "La Colombina" y auspiciado por Distribuidora Fiorelli y Tinta Fresca.
El concurso està dirigido a alumnos de las escuelas primarias, pùblicas y privadas, de la ciudad de Mercedes B.
Los premios consisten en libros para la biblioteca de la escuela al que concurre el alumno premiado; libros y un discman para la docente del curso y libros, mochila y walkman para el alumno ganador del concurso.
Las bases se publicacràn a la brevedad en este sitio.
Para mayor informaciòn mandar un mail a
colombinaedi@hotmail.com
Enterate del lanzamiento del concurso organizado por la revista "La Colombina" y auspiciado por Distribuidora Fiorelli y Tinta Fresca.
El concurso està dirigido a alumnos de las escuelas primarias, pùblicas y privadas, de la ciudad de Mercedes B.
Los premios consisten en libros para la biblioteca de la escuela al que concurre el alumno premiado; libros y un discman para la docente del curso y libros, mochila y walkman para el alumno ganador del concurso.
Las bases se publicacràn a la brevedad en este sitio.
Para mayor informaciòn mandar un mail a
colombinaedi@hotmail.com
viernes, 16 de febrero de 2007
Cuando el arte ataque (6ta. parte)
A modo de cierre provisorio
El estado del arte hoy es de una completa y compleja realidad; con lìneas de acciòn que muchas veces se superponen, desde la pintura de caballete hasta las intervenciones urbanas; desde el dibujo con carbonilla hasta la animaciòn computarizada; el video-arte; el video-clip; los objetos artìsticos y los ready-made; el muralismo y el arte digital. Lo importante e interesante es que haya libertad para que cada una de ellas se realice.
La obra de arte va tomando distintos soportes, distintas materias: desde lo efìmero e impalpable de una acciòn artìstica urbana como los vivo dito de Alberto Grecco hasta la rotundez y sordidez de las instalaciones de bio-arte del artista brasileño Eduardo Kac; la bùsqueda incesante de Victor Grippo y sus instalaciones con papas hasta el compromiso social y la reutilizaciòn de materiales de desecho de Antonio Berni. La obra de arte adquiere diferentes tamaños, asume diferentes pretensiones, como las intervenciones urbanas de Kristoff - que envolviò la Torre Eiffel - o los cuadros y pinturas en miniaturas.
En Mercedes estas tensiones tambièn se viven y manifiestan, basta citar los murales proyectados y realizados en la calle 39; los proyectos de recuperaciòn de pasacalles polìticos y su intervenciòn artìstica; la utilizaciòn de la pasarella del Parque Municipal como espacio de exhibiciòn de estandartes de artistas; la proyecciòn de videos e instalaciones en la muestra de Arte de Facto montada en la escuela de arte (Polivalente).
A pesar de los pesares el arte sigue vivo y se manifiesta cada vez màs con rotunda trascendencia. Hay que apoyar las acciones de los artistas y participar en la cultura. El arte es uno de los caminos posibles para la liberaciòn de los pueblos y el espacio que posibilita el desarrollo de todas las potencialidades.
El estado del arte hoy es de una completa y compleja realidad; con lìneas de acciòn que muchas veces se superponen, desde la pintura de caballete hasta las intervenciones urbanas; desde el dibujo con carbonilla hasta la animaciòn computarizada; el video-arte; el video-clip; los objetos artìsticos y los ready-made; el muralismo y el arte digital. Lo importante e interesante es que haya libertad para que cada una de ellas se realice.
La obra de arte va tomando distintos soportes, distintas materias: desde lo efìmero e impalpable de una acciòn artìstica urbana como los vivo dito de Alberto Grecco hasta la rotundez y sordidez de las instalaciones de bio-arte del artista brasileño Eduardo Kac; la bùsqueda incesante de Victor Grippo y sus instalaciones con papas hasta el compromiso social y la reutilizaciòn de materiales de desecho de Antonio Berni. La obra de arte adquiere diferentes tamaños, asume diferentes pretensiones, como las intervenciones urbanas de Kristoff - que envolviò la Torre Eiffel - o los cuadros y pinturas en miniaturas.
En Mercedes estas tensiones tambièn se viven y manifiestan, basta citar los murales proyectados y realizados en la calle 39; los proyectos de recuperaciòn de pasacalles polìticos y su intervenciòn artìstica; la utilizaciòn de la pasarella del Parque Municipal como espacio de exhibiciòn de estandartes de artistas; la proyecciòn de videos e instalaciones en la muestra de Arte de Facto montada en la escuela de arte (Polivalente).
A pesar de los pesares el arte sigue vivo y se manifiesta cada vez màs con rotunda trascendencia. Hay que apoyar las acciones de los artistas y participar en la cultura. El arte es uno de los caminos posibles para la liberaciòn de los pueblos y el espacio que posibilita el desarrollo de todas las potencialidades.
jueves, 15 de febrero de 2007
Cuando el arte ataque (5ta. parte)
La fama es puro cuento
Por los años 30 - 40, los estudios de cine norteamericanos apoyan gran parte de la promociòn de sus films en lo que luego se denominarìa Start Sistem o el ensalsamiento de las figura actorales. Nacen asì - siguiendo una tradiciòn del periodismo amarillo - las revistas de espectàculos y chimentos, alimentando la atenciòn del pùblico consumidor de pelìculas con los avatares y pormenores de las estrellas cinematogràficas. Gana un lugar preponderante la figura del actor y toda la industria cultural se apoya en este fenòmeno. Los catchès de los actores màs codiciados se elevan a la estratòsfera.
La historia del arte està plagada de ejmplos de artistas de gran reconocimiento - post mortem - que en vida apenas subsistìan con la labor de su arte. Un caso ejemplar lo constituye la vida de Van Gogh, quien muriò en la pobreza y la locura y hoy sus cuadros cotizan a millones de dòlares. Tambièn hay excepciones a la regla como son las biografìas de Pablo Picasso, Salvador Dalì o Guillermo Kuitca.
¿Què variables entran en juego a la hora de valorar en su justa medida el trabajo y la obra de un artista? Algunos diràn: la calidad de la obra; otros, la trayectoria. Otros hablaràn de la insidencia del artista en el seno del movimiento estètico y sus rupturas y reformulaciones al cannon o la academia. Para los excèpticos el valor de un artista radica en los contactos y la calidad de los mismos, que pueden influenciar en la valoraciòn social de su obra.
Hay diversos circuitos de legitimaciòn en el ate que tienen que ver con grupos sociales y econòmicos; con tendencias ideològicas y hasta polìticas; pero como señala al canciòn: Dios està en todas partes pero atiende en Capital, es una realidad muy fuerte que motiva al èxodo de artistas a la "Meca" de la consagraciòn. Realidad concreta muy fuerte pero cuestionable. Esta migraciòn de artistas del interior al puerto de Buenos Aires guarda similitudes con la historia de muchas profesiones y hasta la politica misma: el triunfo se logra en la capital de la repùblica. Aunque esto nunca o casi nunca se ve coronado por el èxito. Legiones de artistas àvidos por insertarse en los circuitos culturales de legitimaciòn.
Las promesas se diluyen ràpidamente en el aire y es muchas veces la perseverancia y la tosudèz en la trayectoria lo que indica como uno de los criterios vàlidos para opinar sobre quièn es artista, quièn no y si su obra vale.
Por los años 30 - 40, los estudios de cine norteamericanos apoyan gran parte de la promociòn de sus films en lo que luego se denominarìa Start Sistem o el ensalsamiento de las figura actorales. Nacen asì - siguiendo una tradiciòn del periodismo amarillo - las revistas de espectàculos y chimentos, alimentando la atenciòn del pùblico consumidor de pelìculas con los avatares y pormenores de las estrellas cinematogràficas. Gana un lugar preponderante la figura del actor y toda la industria cultural se apoya en este fenòmeno. Los catchès de los actores màs codiciados se elevan a la estratòsfera.
La historia del arte està plagada de ejmplos de artistas de gran reconocimiento - post mortem - que en vida apenas subsistìan con la labor de su arte. Un caso ejemplar lo constituye la vida de Van Gogh, quien muriò en la pobreza y la locura y hoy sus cuadros cotizan a millones de dòlares. Tambièn hay excepciones a la regla como son las biografìas de Pablo Picasso, Salvador Dalì o Guillermo Kuitca.
¿Què variables entran en juego a la hora de valorar en su justa medida el trabajo y la obra de un artista? Algunos diràn: la calidad de la obra; otros, la trayectoria. Otros hablaràn de la insidencia del artista en el seno del movimiento estètico y sus rupturas y reformulaciones al cannon o la academia. Para los excèpticos el valor de un artista radica en los contactos y la calidad de los mismos, que pueden influenciar en la valoraciòn social de su obra.
Hay diversos circuitos de legitimaciòn en el ate que tienen que ver con grupos sociales y econòmicos; con tendencias ideològicas y hasta polìticas; pero como señala al canciòn: Dios està en todas partes pero atiende en Capital, es una realidad muy fuerte que motiva al èxodo de artistas a la "Meca" de la consagraciòn. Realidad concreta muy fuerte pero cuestionable. Esta migraciòn de artistas del interior al puerto de Buenos Aires guarda similitudes con la historia de muchas profesiones y hasta la politica misma: el triunfo se logra en la capital de la repùblica. Aunque esto nunca o casi nunca se ve coronado por el èxito. Legiones de artistas àvidos por insertarse en los circuitos culturales de legitimaciòn.
Las promesas se diluyen ràpidamente en el aire y es muchas veces la perseverancia y la tosudèz en la trayectoria lo que indica como uno de los criterios vàlidos para opinar sobre quièn es artista, quièn no y si su obra vale.
miércoles, 14 de febrero de 2007
Cuando el arte ataque (4ta. Parte)
Para quièn canto yo entonces
En el arte como en toda actividad creadora hay una cuestiòn subyacente implìcita que no està expuesta: el espectador. Toda acciòn creadora y artìstica està pensada y producida para alguien, sea quien sea este ( el artista mismo, el pùblico, los otros artistas, los crìticos ) y la obra de arte està dirigida a èl - de forma conciente o inconsciente -. Esto hace que en la ecuaciòn arte - obra de arte, intervengan varios tèrminos: el artista /s, las obras de arte - pinturas, esculturas, mùsica, teatro, literatura - y el espectador o pùblico. Podrìa decirse que para que una obra de arte se complete tiene que haber un otro que le aprecie, asì y sòlo asì la obra se acaba. Con lo cual el espectador/pùblico juega un rol muy especial en todo esto. Y no se està planteando el tema en tèrminos de consumo, lo que llevarìa a entrar en el terreno altamente conflictivo de la mercantilizaciòn del arte, del complejo entramado del valor de las obras y los criterios que pesan a la hora de poner un precio al trabajo del artista. En tèrminos comunicacionales el espectador es el destinatario del mensaje que encierra en sì la obra de arte y con lo cual tambièn plausible de recibir otros mensajes.
Hoy el arte "compite" por la atenciòn de los espectadores en un medio capitalista donde, en el cruce de los entretenimientos, existen infinidad de ofertas: televisiòn, radio, cine, espectàculos multimediales y el show busisnes. Asì al crecimiento de las diversas tendencias artìsticas y la multiplicaciòn de los usos de variados soportes de expresiòn se suman la parafernalia del show y el entretenimiento y la diversidad de artistas y expresiones artìsticas.
En el arte como en toda actividad creadora hay una cuestiòn subyacente implìcita que no està expuesta: el espectador. Toda acciòn creadora y artìstica està pensada y producida para alguien, sea quien sea este ( el artista mismo, el pùblico, los otros artistas, los crìticos ) y la obra de arte està dirigida a èl - de forma conciente o inconsciente -. Esto hace que en la ecuaciòn arte - obra de arte, intervengan varios tèrminos: el artista /s, las obras de arte - pinturas, esculturas, mùsica, teatro, literatura - y el espectador o pùblico. Podrìa decirse que para que una obra de arte se complete tiene que haber un otro que le aprecie, asì y sòlo asì la obra se acaba. Con lo cual el espectador/pùblico juega un rol muy especial en todo esto. Y no se està planteando el tema en tèrminos de consumo, lo que llevarìa a entrar en el terreno altamente conflictivo de la mercantilizaciòn del arte, del complejo entramado del valor de las obras y los criterios que pesan a la hora de poner un precio al trabajo del artista. En tèrminos comunicacionales el espectador es el destinatario del mensaje que encierra en sì la obra de arte y con lo cual tambièn plausible de recibir otros mensajes.
Hoy el arte "compite" por la atenciòn de los espectadores en un medio capitalista donde, en el cruce de los entretenimientos, existen infinidad de ofertas: televisiòn, radio, cine, espectàculos multimediales y el show busisnes. Asì al crecimiento de las diversas tendencias artìsticas y la multiplicaciòn de los usos de variados soportes de expresiòn se suman la parafernalia del show y el entretenimiento y la diversidad de artistas y expresiones artìsticas.
martes, 13 de febrero de 2007
Cuando el arte ataque (3ra. parte)
El malestar en la cultura
El ser humano es un hermoso y complejo animal cultural.
Sin entrar en detalles sobre las diversas teorìas y posiciones sobre què es cultura y què deberìa considerar arte, podrìamos consensuar que cultura es aquello que nos diferencia del resto de los animales - ademàs de la razòn, la risa y la conciencia de nuestra propia muerte -. Dentro de esta diferenciaciòn podrìamos hacer foco en aquellos modos de hacer que no buscan ni tienen una funciòn social utilitaria especìfica, nos referimos al arte y sus objetos: las obras de arte.
Hasta hace poco un valor intrìnsecamente relacionado con la idea de arte era la belleza, que actuaba como elemento distintivo y dieferenciador de lo que debpia considerarse una obra de arte o no. Hoy, vanguardias mediantes y toda la cuestiòn posmoderna, este valor està en baja por lo que no hay - en el horizonte màs pròximo - un referente o valor de referencia que dirima y catalogue las obras de arte como tales.
Esta dispersiòn de un valor central y homogèneo hizo que - vièndolo de un modo optimista - el campo del arte y la cultura se abrieran a diferentes propuestas y experiencias, superadoras, muchas veces, de la condiciòn bella.
Esta liberaciòn del arte es uno de los puntos màs cuestionados y debatidos en el àmbito artìstico. Y es que las opiniones, los puntos de vista y las posiciones puestas en juego son variados y contrapuestos. Ademàs de ser un punto disparador para otras cuestiones que siempre estàn puestan en juicio como: què es un artista; quièn puede aspirar a serlo y quièn no lo es; cuàndo un artista se consagra como tal, etc...
No obstante este "estado libertario" - por no decir anàrquico - del arte propicia una especie de "democracia" al interior del mismo, permitiendo la participaciòn de muchos actores que anteriormente se sentìan desplazados y ajenos al arte. Por esto es que hay una explosiòn exponencial de artistas, tendencias, estilos y opiniones en el àmbito de la cultura actual.
El ser humano es un hermoso y complejo animal cultural.
Sin entrar en detalles sobre las diversas teorìas y posiciones sobre què es cultura y què deberìa considerar arte, podrìamos consensuar que cultura es aquello que nos diferencia del resto de los animales - ademàs de la razòn, la risa y la conciencia de nuestra propia muerte -. Dentro de esta diferenciaciòn podrìamos hacer foco en aquellos modos de hacer que no buscan ni tienen una funciòn social utilitaria especìfica, nos referimos al arte y sus objetos: las obras de arte.
Hasta hace poco un valor intrìnsecamente relacionado con la idea de arte era la belleza, que actuaba como elemento distintivo y dieferenciador de lo que debpia considerarse una obra de arte o no. Hoy, vanguardias mediantes y toda la cuestiòn posmoderna, este valor està en baja por lo que no hay - en el horizonte màs pròximo - un referente o valor de referencia que dirima y catalogue las obras de arte como tales.
Esta dispersiòn de un valor central y homogèneo hizo que - vièndolo de un modo optimista - el campo del arte y la cultura se abrieran a diferentes propuestas y experiencias, superadoras, muchas veces, de la condiciòn bella.
Esta liberaciòn del arte es uno de los puntos màs cuestionados y debatidos en el àmbito artìstico. Y es que las opiniones, los puntos de vista y las posiciones puestas en juego son variados y contrapuestos. Ademàs de ser un punto disparador para otras cuestiones que siempre estàn puestan en juicio como: què es un artista; quièn puede aspirar a serlo y quièn no lo es; cuàndo un artista se consagra como tal, etc...
No obstante este "estado libertario" - por no decir anàrquico - del arte propicia una especie de "democracia" al interior del mismo, permitiendo la participaciòn de muchos actores que anteriormente se sentìan desplazados y ajenos al arte. Por esto es que hay una explosiòn exponencial de artistas, tendencias, estilos y opiniones en el àmbito de la cultura actual.
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